El autobús del ascenso ya se prepara para el posible regreso del Racing a Primera este fin de semana

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El sueño ya se empieza a tocar en Santander. Mientras la ciudad contiene la respiración ante la posibilidad de que el Racing de Santander regrese a Primera División 14 años después, ya se está trabajando en preparar el autobús descapotable para celebrar el ascenso verdiblanco.

La escena, casi clandestina, refleja hasta qué punto la ilusión se ha disparado en Cantabria. Desde hace días, la posible celebración del ascenso —no exenta de polémicas— se ha convertido en uno de los temas más comentados entre el racinguismo. Pero, por encima de cualquier debate, hay un símbolo que ya empieza a tomar forma: el autobús descapotable que recorrería las calles de Santander si el Racing de Santander culmina una temporada que ha devuelto a la afición la fe perdida tras más de una década marcada por el sufrimiento, los descensos y la reconstrucción del club.

El autobús, todavía resguardado en las instalaciones de ALSA, ya ha comenzado a adaptarse para una posible celebración que promete ser la mejor de toda la historia del racinguismo. Una imagen cargada de simbolismo que, hace apenas unos años, parecía inimaginable para un club que llegó a tocar fondo entre crisis institucionales y descensos, y que ahora vuelve a asomarse, 14 años después, a la élite del fútbol español.

La ciudad entera está pendiente de cada entrenamiento. En cafeterías, oficinas, terrazas... ya no se habla de otra cosa. Santander huele a ascenso. Y también a nostalgia. Porque para muchos racinguistas, volver a Primera supondría recuperar una parte de su propia vida.


UN REGRESO SOÑADO

Han pasado 14 años y dos días desde aquel último partido del Racing en la máxima categoría, un Racing 2 - Osasuna 4 en los Campos de Sport de El Sardinero. Desde entonces, el club atravesó concursos de acreedores, etapas en Segunda B y temporadas marcadas más por la supervivencia que por la ambición. Pero el racinguismo nunca desapareció.

Ahora, con el equipo a las puertas de hacer historia, la maquinaria emocional de la ciudad también se pone en marcha. Y entre todos esos preparativos está el del autobús del ascenso, que ya espera su momento para devolver la ilusión a las calles de Santander.